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Oraciones de la Congregación

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 VENI CREATOR

VEN, ESPÍRITU CREADOR, visita nuestras almas y llena con la gracia divina los corazones que Tú creaste. Eres el Paráclito, el don de Dios Altísimo, fuente viva, fuego, amor y espiritual unción. Autor de los siete dones, dedo de la diestra paterna, fiel promesa del Padre que enriquece nuestra palabra. Ilumina los sentidos, infunde amor en los corazones y conforta sin cesar nuestra fragilidad. Ahuyenta al enemigo, danos pronto la paz, contigo como guía evitemos todo mal. Por ti conozcamos al Padre y también al Hijo, y confiemos siempre en Ti, Espíritu de ambos. Gloria a Dios Padre y al Hijo que resucitó y al Espíritu Paráclito por todos los siglos. Amén.

V. Envía tu Espíritu y todo será creado (T.P. Aleluya)

R. Y renovarás la faz de la tierra (T.P. Aleluya)

Oremos. Oh Dios, que has iluminado los corazones de tus hijos con la luz del Espíritu Santo, haz que seamos dóciles a tu Espíritu para gustar siempre el bien y gozar de su consuelo. Por Jesucristo nuestro Señor.

R. Amén

ÁNGELUS

V. El Ángel del Señor anunció a María.

R. Y concibió del Espíritu Santo.

Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita eres entre todas las mujeres y bendito el fruto de tu vientre Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

V. He aquí la esclava del Señor.

R. Hágase en mí según tu palabra.

Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita eres entre todas las mujeres y bendito el fruto de tu vientre Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

V. El Verbo se hizo carne.

R. Y habitó entre nosotros.

Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita eres entre todas las mujeres y bendito el fruto de tu vientre Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.

R. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.

Oremos. Infunde, Señor, tu gracia en nuestras almas, para que nosotros, que por el anuncio del Angel conocimos la encarnación de tu Hijo Jesucristo, por su pasión y su cruz lleguemos a la gloria de la resurrección. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor.

R. Amén.

REGINA COELI

V. Reina del cielo, alégrate, aleluya.

R. Porque el Señor, a quien mereciste engendrar, aleluya.

V. Resucitó según su palabra, aleluya.

R. Ruega a Dios por nosotros, aleluya.

V. Alégrate, Virgen María, aleluya.

R. Porque resucitó el Señor, aleluya.

OREMOS. Oh Dios, que has alegrado al mundo con la resurrección de tu Hijo, Jesucristo nuestro Señor, concédenos por su Madre la Virgen María, llegar al gozo de la eternidad. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

ORACIONES DE LA MAÑANA

SANTÍSIMA TRINIDAD. Padre, Hijo y Espíritu Santo, creemos y esperamos en ti; te amamos y te pedimos la gracia de vivir en unión íntima y constante contigo.

PADRE CELESTIAL. Por tu gran misericordia enviaste a Jesucristo, tu Hijo, y nos revelaste el designio de salvación que Él consumó en la cruz. Nos proponemos incorporarnos fielmente a Él, para tu mayor gloria, sobre todo recibiendo con amor las cruces que dignes enviarnos.

JESÚS, SACERDOTE ETERNO, Hostia inmaculada, ayúdanos a transformarnos en ti, haciendo como Tú la voluntad del Padre con obediencia perfecta y humildad de corazón.

ESPÍRITU SANTO, ilumínanos e infunde en nosotros el amor de Dios. Para vivir nuestra consagración a ti, seremos dóciles a tus inspiraciones y trabajaremos para que las almas te conozcan y te amen.

MARÍA, Madre de Jesús y Madre nuestra, queremos meditar y compartir tus dolores, especialmente los que padeciste en favor de la Iglesia después de la ascensión de tu Hijo. En tu presencia renovamos nuestros votos religiosos; alcánzanos las gracias que necesitamos para guardarlos fielmente y bendice a los que pertenecemos a la Familia de la Cruz.

V. San José, esposo de María.

R. Protege a nuestra Congregación, y pide para nosotros la gracia de perseverar en ella y morir santamente.

V. Santos ángeles Custodios.

R. Guiadnos para que seamos verdaderos Misioneros del Espíritu Santo.

V. Por los sacerdotes.

R. Señor, llénalos de fe y de caridad apostólica.

V. La mies es mucha, pero los obreros pocos.

R. Envía, Señor, obreros a tu mies.

V. Por el Padre General y nuestros superiores.

R. Pastor Eterno, asístelos para que, dóciles a tu voluntad, conduzcan con espíritu de caridad a sus hermanos, ayudándolos a corresponder fielmente a su vocación.

V. Por la canonización de los Venerables Félix de Jesús, María Concepción, Ramón Ibarra, Moisés Lira, Pablo Guzmán, y de los Siervos de Dios Luis Ma. Martínez,  y Alfonso Pérez.

R. Glorifica a tus Siervos, Señor.

PADRE SANTO, por las manos de María te ofrecemos como víctima al Verbo Encarnado, en quien tienes tu complacencia. Impulsados por la caridad que el Espíritu Santo ha derramado en nuestros corazones, nos ofrecemos constantemente en su unión como hostias vivas y nos sacrificaremos por tu amor en las ocasiones que se nos presenten, implorando gracias para el mundo y la Iglesia, especialmente para los sacerdotes. ¡Jesús, Salvador de los hombres, sálvalos!

ORACIONES DE LA NOCHE

PADRE MISERICORDIOSO, de quien todo procede, te damos gracias por todos tus bellos beneficios, perdona nuestras faltas e ingratitudes y míranos con paternal bondad.

JESÚS, SALVADOR DE LOS HOMBRES, que en tu corazón nos manifiestas tu amor infinito y tus dolores sacerdotales; concédenos contemplarlos con amor agradecido, compartirlos contigo y ofrecerte un consuelo, alcanzando gracias en favor de tu Iglesia y especialmente de los sacerdotes.

ESPÍRITU SANTO, que procedes del Padre y del Hijo, ven, habita en nuestras almas, y para hacernos hostias vivas con Jesús, concédenos participar de su amor, pureza y sacrificio.

V. Pidamos la gracia de vivir con María el misterio de la pasión de Cristo:

De pie junto a la cruz lloraba la Madre dolorosa mientras su Hijo moría. Madre, fuente de amor, quiero estar ahí contigo y asociarme a tu dolor. Graba en mi alma la muerte de Cristo, que participe de su pasión y recuerde siempre sus llagas. Haz que sienta sus heridas, que arda en amor a la cruz y a la sangre de tu Hijo. Cuando salga de esta vida, concédeme, Cristo, por tu Madre, la palma de la victoria. Amen.

V. San Miguel, protector nuestro.

R. Ruega por nosotros.

V. Por la canonización de los Venerables Félix de Jesús, María Concepción, Ramón Ibarra y Moisés Lira y de los Siervos de Dios Luis Ma. Martínez, Pablo Guzmán, y Alfonso Pérez.

R. Glorifica a tus Siervos, Señor.

V. Por nuestros bienhechores.

R. Recompénsalos, Señor, con tus gracias y con la plenitud de la vida eterna.

V. Por los fieles difuntos, en especial por los sacerdotes y los nuestros.

R. Por tu muerte y resurrección admítelos, Señor, en tu Reino.

Bendición

El Espíritu Santo, fuente de toda pureza, nos la comunique por medio de la cruz y guarde nuestros cuerpos y nuestras almas siempre puros.

ORACIONES OPCIONALES

Santo Rosario

Por la señal de la santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Jesús, mi Señor y Redentor, yo me arrepiento de todos los pecados que he cometido hasta hoy y me pesa de todo corazón porque con ellos ofendí a un Dios tan bueno. Propongo firmemente no volver a pecar, y confío en que por tu infinita misericordia, me has de conceder el perdón de mis culpas y me has de llevar a la vida eterna. Amén.

V. Señor, abre mis labios.

R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

V. Dios mío, ven en mi auxilio.

R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

V. Concédeme, oh Virgen sagrada, que te alabe.

R. Dame poder contra tus enemigos.

Misterios gozosos (Lunes y sábados).

V. Por tu limpia concepción, oh soberana Princesa.

R. Una muy grande pureza te pido de corazón.

1º La encarnación del Señor. Pidamos por la humildad. 2º La visitación de Nuestra Señora. Pidamos la caridad fraterna. 3º El nacimiento de Jesús. Pidamos la pobreza de espíritu. 4º La presentación al templo. Pidamos la obediencia y la regularidad. 5º La pérdida y el encuentro del Niño Jesús. Pidamos la adhesión a la voluntad de Dios.

Misterios dolorosos (Martes y viernes).

V. Madre, fuente de amor.

R. Hazme sentir tu dolor, para que llore contigo.

1º La agonía en el huerto. Pidamos el espíritu de compunción. 2º La flagelación. Pidamos la pureza del alma y cuerpo. 3º La coronación de espinas. Pidamos la mansedumbre. 4.- El camino del Calvario. Pidamos la generosidad. 5.- La crucifixión. Pidamos el amor de Dios.

Misterios gloriosos (Miércoles y domingos).

V. María, Madre de gracia, Madre de misericordia.

R. En la vida y en la muerte, ampárame, gran Señora.

1º La resurrección del Señor. Pidamos el espíritu de fe. 2º La ascensión del Señor. Pidamos el deseo del cielo. 3º La venida del Espíritu Santo. Pidamos el don de oración. 4º La asunción de la Santísima Virgen. Pidamos una buena muerte. 5º La coronación de la Santísima Virgen. Pidamos la perseverancia.

Misterios luminosos (Jueves).

V. María, Madre de gracia, hazme discípulo de Jesús.

R. Para anunciarlo al mundo entero.

1º El bautismo en el Jordán. Pidamos por los nuevos bautizados. 2º Las bodas de Caná. Pidamos por los matrimonios y las familias. 3º El anuncio del Reino de Dios. Pidamos por los evangelizadores. 4º La Transfiguración. Pidamos por la esperanza en la vida eterna. 5º La instauración de la Eucaristía. Pidamos por los sacerdotes.

Dios te salve, María Santísima, Hija de Dios Padre, en tus manos encomiendo mi fe para que la ilumines, llena eres de gracia el Señor es contigo, bendita eres entre todas las mujeres y bendito el fruto de tu vientre Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Dios te salve, María Santísima, Madre de Dios Hijo, en tus manos encomiendo mi esperanza para que la alientes, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita eres entre todas las mujeres y bendito el fruto de tu vientre Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Dios te salve, María Santísima, Esposa de Dios Espíritu Santo, en tus manos encomiendo mi caridad para que la inflames, llena eres de gracia el Señor es contigo, bendita eres entre todas las mujeres y bendito el fruto de tu vientre Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Dios te salve, María Santísima, templo y sagrario de la Santísima Trinidad, Virgen concebida sin mancha del pecado original.

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra.

Dios te salve. A Tí clamamos los desterados hijos de Eva, a Tí suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágimas.

Ea, pues, Señora Abogada Nuestra, vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos, y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre.

Oh, clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Amén

Letanías

Señor, ten misericordia de nosotros. Cristo, ten misericordia de nosotros. Señor, ten misericordia de nosotros. Cristo, óyenos. Cristo, escúchanos. Padre celestial que eres Dios. Ten misericordia de nosotros. Hijo, Redentor del mundo, que eres Dios. Espíritu Santo, que eres Dios. Santísima Trinidad, que eres un solo Dios.

Santa María. Ruega por nosotros. Santa Madre de Dios. Santa Virgen de las vírgenes. Madre de Jesucristo. Madre de la divina gracia. Madre purísima. Madre castísima. Madre siempre virgen. Madre inmaculada. Madre amable. Madre del buen consejo. Madre del Creador. Madre del Salvador. Madre de la Iglesia. Virgen prudentísima. Virgen digna de veneración. Madre digna de alabanza. Virgen poderosa. Virgen clemente. Virgen fiel. Espejo de santidad. Sede de la sabiduría. Causa de nuestra alegría. Templo del Espíritu Santo. Templo lleno de gloria. Templo consagrado a Dios. Rosa mística. Torre edificada por David. Torre de marfil. Casa de oro. Arca de la nueva alianza. Perta del cielo Estrella de la mañana. Salud de los enfermos. Refugio de los pecadores Consoladora de los afligidos. Auxilio de los cristianos. Reina de los ángeles. Reina de los patriarcas. Reina de los profetas. Reina de los apóstoles. Reina de los mártires. Reina de los confesores. Reina de las vírgenes. Reina de los santos. Reina concebida sin pecado original. Reina elevada a los cielos. Reina del santísimo rosario. Reina de la paz.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo. Perdónanos, Señor. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo. Óyenos, Señor. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo. Ten misericordia de nosotros.

Oración: Concede, Señor y dios nuestro, a tus siervos, gozar de perpetua salud de alma y cuerpo; y por la gloriosa intercesión de la bienaventurada siempre Virgen María, líbranos de las tristezas presentes y llévanos a gozar de las alegrías eternas. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. R. Amén.

Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies las oraciones que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita.

Amén.

Trisagio en honor de la Santísima Trinidad.

Santísima y augustísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te amamos, te adoramos y te entregamos nuestro ser. Voluntariamente y por amor te sacrificamos cuanto somos y tenemos para tu mayor gloria y nos abandonamos a tu voluntad divina.

Al Padre

Padre, acuérdate que somos tus hijos y ten piedad de nosotros. Envuélvenos en tu mirada de ternura paternal y danos la virtud de la fe.

Padre nuestro. Gloria. Y tres veces:

V. Santo, Santo, Santo, Señor Dios de los Ejércitos, llenos están los cielos y la tierra de tu gloria. R. Gloria al Padre, gloria al Hijo, gloria al Espíritu Santo.

Al Hijo

Oh Jesús, sé siempre nuestra esperanza en las luchas, en las tempestades, en las tentaciones.

Padre nuestro. Gloria. Y tres veces:

V. Santo, Santo, Santo, Señor Dios de los Ejércitos, llenos están los cielos y la tierra de tu gloria. R. Gloria al Padre, gloria al Hijo, gloria al Espíritu Santo.

Al Espíritu Santo

Oh Espíritu Santo, fuente de luz y de amor, danos la caridad que todo ilumina, lo transforma y diviniza; danos ese fuego que enardece el corazón y lo hace capaz de los más grandes sacrificios.

Padre nuestro. Gloria. Y tres veces:

V. Santo, Santo, Santo, Señor Dios de los Ejércitos, llenos están los cielos y la tierra de tu gloria. R. Gloria al Padre, gloria al Hijo, gloria al Espíritu Santo.

A María

Virgen Santa, nuestra Madre y Reina, hoy que la Iglesia entona con más fervor las alabanzas de la Santísima Trinidad, alcánzanos la gracia de que la fe, la esperanza y el amor inunden nuestros corazones.

Amén.

VíaCrucis

Oración preparatoria

Oh Jesús, venimos a acompañarte en el camino del Calvario. Ayúdanos, por intercesión de tu Madre dolorosa, a comprender el amor inmenso con que aceptaste la muerte de cruz para reparar la gloria ultrajada de tu Divino Padre y redimir a toda la familia humana. Que la meditación de tu pasión y de muerte nos ayude a transformarnos en ti, para llegar a ser como Tú nos quieres.

Al principio de cada estación se dice:

V. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.

R. Que por tu santa cruz redimiste al mundo.

I Estación: Jesús es condenado a la muerte.

Oh Jesús, recibes la injusta sentencia con toda paz y serenidad, porque sabes que muriendo en la cruz vas a procurar, a la vez, la gloria de tu Divino Padre y nuestra salvación. Haz que seamos generosos como Tú y que aceptemos con amor entusiasta todos los sacrificios que nos pides para salvar y perfeccionar las almas. María, Madre nuestra, bendícenos al principio de este viacrucis para que acompañemos a Jesús con vivísimo deseo de imitarlo, siendo otros cristos.

Al final de cada estación se dice:

V. Madre, fuente de amor.

R. Hazme sentir tu dolor para que llore contigo.

II Estación: Jesús recibe la Cruz

La recibe con alegría y con amor. Piensa en su amado Padre y se abraza al madero de su suplicio para cumplir la voluntad divina. Jesús, perdónanos la falta de fe y de amor con  que hemos recibido las cruces que tu ternura nos ha mandado, y haz que nos sintamos felices cuando se nos presente la ocasión de ofrecerte algún sacrificio. Oh María, pide para nosotros la gracia de llevar siempre la cruz con el mismo espíritu y con el mismo amor de tu Hijo.

III Estación: Jesús cae por primera vez

Debilitado y exhausto por la pérdida de tanta sangre en la flagelación, y no pudiendo más con el peso de la cruz, cae Jesús rendido de fatiga y de dolor. Consideremos que no es el peso del madero de la cruz, sino más bien el de nuestros pecados, lo que ha causado la caída de Jesús. Señor, te prometemos evitar de hoy en adelante, sólo por tu amor, no únicamente el pecado sino toda falta plenamente voluntaria.

IV Estación: Jesús encuentra a su santísima Madre

Cuál sería el dolor de Jesús cuando, cargando con la cruz, encontró a su santísima Madre. Por el inmenso dolor que experimentaste, Jesús, en ese encuentro con tu amadísima Madre, concédenos la gracia de que en todos los días de nuestra vida consolemos a María, acompañándola en su soledad y recordando con Ella tus dolores. Y Tú, Madre nuestra, alcánzanos de tu Hijo la gracia de saberlo consolar con nuestro acendrado amor al misterio de su santísima pasión y muerte.

V Estación: El Cirineo ayuda a Jesús a llevar la cruz

Te adoramos, Jesús, en el momento en que quisiste que obligaran al Cirineo a que te ayudara a llevar la cruz. Oh, Salvador nuestro amadísimo, no queremos como el Cirineo, llevar la cruz por la fuerza. Aceptamos de antemano todas las cruces que nos has preparado y que nos mandarás a su debido tiempo, hasta el último instante de nuestra vida. Queremos ayudarte trabajando con todas nuestras fuerzas en la grande empresa de salvar al mundo. María, alcánzanos la gracia de amar la cruz.

VI Estación: La Verónica enjuga el rostro de Jesús

En tu doloroso camino, Señor, quisiste recibir el consuelo que te dio la piadosa Verónica; la impulsó su amante y compasivo corazón a enjugar el sudor y la sangre que te cubrían tu rostro, y este acto de piedad fue recompensado con un milagro: hiciste que tu rostro divino quedara impreso en el lienzo con que te enjugó. Graba, O Jesús, en nuestra alma tu fisonomía, para que jamás nos olvidemos de los pasos dolorosos de tu pasión. María, imprime en nuestra alma la imagen del Crucificado.

VII Estación: Jesús cae por segunda vez

Amadísimo Jesús, te contemplamos en tu segunda caída bajo el peso de la cruz. Cuánto deploramos las incontables caídas de nuestra miserable vida. Tú la viste entonces, Señor, y ofreciste por nosotros las humillaciones y los dolores que padeciste en el camino del Calvario. No permitas que volvamos a caer en el pecado y ayúdanos por tu santísima pasión a evitar en nuestra vida religiosa las infidelidades e inconstancias. María, Madre nuestra, pide para tus hijos la fidelidad y la constancia.

VIII Estación: Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén

Oh Jesús, nos conmueve tu bondad con las mujeres que te acompañaron al Calvario. De tu divino corazón salieron para ellas palabras de consuelo y piadosos consejos. Haz, Señor, que como Tú sepamos olvidarnos de nosotros mismos para consolar a los que sufren. Inspíranos para saber consolar a las almas y darles fortaleza. María, consuelo de los afligidos, sé nuestro amparo en la hora del dolor.

IX Estación: Jesús cae por tercera vez

Te adoramos, Jesús, tendido de nuevo en tierra bajo el peso de la cruz. Ya está cerca el Calvario, donde vas a ser crucificado, y al ver el lugar de tu suplicio, tu amor te da nuevas fuerzas para levantarte. Es que tu corazón arde en el deseo de sufrir y morir por las innumerables almas que has venido a salvar y que te deberán la gloria eterna. Virgen Santa, haz que caminemos fieles a nuestra vocación de amor y sacrificio.

X Estación: Jesús es despojado de sus vestiduras

Ya llegas al Calvario, oh Jesús. Antes de clavarte en la cruz, los verdugos te despojan de tus sagradas vestiduras. Quieres con este suplicio expiar nuestras faltas de modestia. Queremos, para consolarte, llorara nuestros pecados y prometemos amar apasionadamente la santa virtud de la pureza. María, reina de la pureza, haz que florezcan en nuestros corazones las virtudes que florecieron en el tuyo.

XI Estación: Jesús es clavado en la cruz

Nos conmueve profundamente, oh Jesús, los indecibles tormentos que sufriste cuando extendieron tu cuerpo ensangrentado en la cruz, y lo fijaron en ella traspasando con gruesos clavos tus manos y tus pies. Oh Jesús, no basta despojarnos de nosotros mismos, sino que es preciso unirnos a ti estrechamente clavándonos contigo en la cruz y recibiendo generosamente, a tu imitación, por amor al Padre Celestial, todas las cruces que Tú nos mandes, por amargas que sean. Madre dolorosísima, te acompañamos en tu inmensa pena.

XII Estación: Jesús muere en la cruz

Te contemplamos, oh Jesús, clavado en la cruz y suspendido entre el cielo y la tierra en actitud suplicante. Antes de morir, pides a tu Padre perdón para todos los hombres: «Padre, perdónalos»; y luego, inclinando hacia María, le encargas que nos reciba por hijos: «He ahí a tus hijos». Nos rendimos ante esta prueba de infinito amor que nos das muriendo Tú, inocente, por nosotros los culpables. Que te amemos en la vida y en la muerte y unamos nuestra agonía con la tuya.

XIII Estación: Jesús es bajado de la cruz y puesto en los brazos de su santísima Madre.

El corazón más delicado y sensible del mundo sería incapaz de comprender cual fue la aflicción de la amantísima Madre de Jesús cuando recibió en sus brazos el cuerpo inanimado de su hijo, todo cubierto de crueles heridas. Madre amadísima, Jesús está entre tus brazos ya muerto. Besas sus llagas, contemplas con indecible dolor sus manos atravesadas y su costado abierto. En medio de tu dolor ofreces al Padre Celestial la divina Víctima por los pecados de todos los hombres. Ahora, oh Madre, ofrécelo por nosotros, tus hijos, que te acompañamos siempre en tu soledad y suplica al Padre Celestial que nos conceda la gracia de ser otros cristos.

XIV Estación: Jesús es puesto en el sepulcro

Adoremos el cuerpo santísimo de Cristo en el sepulcro y compadezcamos la pena incomparable que, al sepultarlo, sintió María en su corazón maternal. Oh María, prepara Tú, como Madre amorosa, los corazones de tus hijos para que al recibir en la comunión el sagrado cuerpo de Jesús, sea para ellos luz, fortaleza y vida, como lo fue para ti en los amargos años de tu soledad, después de la ascensión de Jesús.

Oración final

Dios eterno omnipotente, Padre amadísimo, acabamos de acompañar a Jesús en el camino del Calvario. Haz, por la intercesión de la Reina de los mártires, que tengamos siempre presentes su pasión y muerte. Queremos ser verdaderos discípulos de Jesús crucificado, bajo la interna acción del Espíritu Santo. Meditaremos sin cesar los dolores de Jesús y María en la tierra, para animarnos a estar con ellos eternamente en el cielo. Amén.

Se reza un Padre Nuestro, Ave María y Gloria por las intenciones del Sumo Pontífice para ganar la indulgencia.

Letanías al Sagrado Corazón de Jesús.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, ten misericordia de nosotros.

Señor, ten misericordia de nosotros.

Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos.

Padre celestial, que eres Dios.

R. Ten misericordia de nosotros.

Hijo, Redentor del mundo, que eres Dios. Espíritu Santo, que eres Dios. Santísima Trinidad, que eres un solo Dios. Corazón de Jesús, Hijo del eterno Padre. Corazón de Jesús, formado en el seno de la Virgen Madre por el Espíritu Santo. Corazón de Jesús, unido sustancialmente al Verbo de Dios. Corazón de Jesús, templo santo de Dios. Corazón de Jesús, tabernáculo del Altísimo. Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del cielo. Corazón de Jesús, horno ardiente de caridad. Corazón de Jesús, santuario de la justicia y del amor. Corazón de Jesús, lleno de bondad y de amor. Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes. Corazón de Jesús, digno de toda alabanza. Corazón de Jesús, rey y centro de todos los corazones. Corazón de Jesús, en quien se hallan todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia. Corazón de Jesús, en quien reside la plenitud de la divinidad. Corazón de Jesús, en quien el Padre se complace. Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos hemos recibido. Corazón de Jesús, el deseado de los eternos collados. Corazón de Jesús, paciente y lleno de misericordia. Corazón de Jesús, generoso para todos los que te invocan. Corazón de Jesús, fuente de vida y de santidad. Corazón de Jesús, propiciación de nuestros pecados. Corazón de Jesús, triturado por nuestros pecados. Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte. Corazón de Jesús, traspasado por una lanza. Corazón de Jesús, fuente de todo consuelo. Corazón de Jesús, vida y resurrección nuestra. Corazón de Jesús, paz y reconciliación nuestra. Corazón de Jesús, víctima por los pecadores. Corazón de Jesús, salvación de lo que en ti esperan. Corazón de Jesús, esperanza de los que en ti mueren. Corazón de Jesús, delicia de todos los santos.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo.

R. Perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo.

R. Óyenos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo.

R. Ten misericordia de nosotros.

V. Jesús, manso y humilde de corazón.

R. Haz nuestro corazón semejante al tuyo.

Oración

Oh Dios todopoderoso y eterno, mira el corazón de tu amantísimo Hijo y las alabanzas y satisfacciones que en nombre de los pecadores te ha ofrecido, y concede bondadoso el perdón a éstos que piden la misericordia en el nombre de tu mismo Hijo, Jesucristo, el cual vive y reina contigo por los siglos de los siglos. R. Amén.

Secuencia de Pentecostés.

Ven, Espíritu Santo, y envía desde el cielo un rayo de luz. Ven, padre de los pobres; ven, dador de los dones; ven, luz de los corazones. Consolador magnífico, dulce huésped del alma, suave alivio. ¡Oh, luz santísima, llena lo más íntimo de los corazones de tus fieles! Sin tu ayuda nada hay en el hombre, nada que sea bueno. Lava lo que está sucio, riega lo que está seco, sana lo que está enfermo. Doblega lo que está rígido, calienta lo que está frío, endereza lo que está desviado. Concede a tus fieles, que en ti confían, tus siete dones. Dales el premio de la virtud, dales el puerto de salvación, dales la felicidad eterna. Amén.

Letanías al Espíritu Santo.

Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, ten piedad de nosotros.

Señor, ten piedad de nosotros.

Padre omnipotente.

R. Ten piedad de nosotros.

Jesús, Hijo eterno del Padre y Redentor de mundo.

R. Sálvanos.

Espíritu del Padre y del Hijo y Amor infinito de uno y otro.

R. Santifícanos.

Trinidad Santísima.

R. Óyenos.

Espíritu Santo, que procedes del Padre y del hijo.

R. Ven a nosotros.

Promesa del Padre. Don de Dios Altísimo. Rayo de luz celeste. Fuente de agua viva. Espíritu de amor y de verdad. Fuego abrasador. Autor de todo bien. Unción espiritual. Caridad ardiente. Espíritu de sabiduría. Espíritu de consejo y de fortaleza. Espíritu de ciencia y de piedad. Espíritu del temor del Señor. Espíritu de gracia y de oración. Espíritu de paz y de dulzura. Espíritu de modestia y de inocencia. Espíritu consolador. Espíritu santificador. Espíritu que gobiernas la Iglesia. Espíritu que llenas el universo. Espíritu de adopción de los hijos de Dios.

Espíritu Santo, imprime en nosotros el horror al pecado.

R. Te rogamos, óyenos.

Espíritu Santo, ven a renovar la faz de la tierra. Espíritu Santo, derrama tus luces en nuestra inteligencia. Espíritu Santo, graba tu ley en nuestros corazones. Espíritu Santo, abrásanos en el fuego de tu amor. Espíritu Santo, abre el tesoro de tus gracias. Espíritu Santo, enséñanos a orar como se debe. Espíritu Santo, ilumínanos con tus inspiraciones celestiales. Espíritu Santo, concédenos la única ciencia necesaria. Espíritu Santo, inspíranos en la práctica de las virtudes. Espíritu Santo, haz que perseveremos en la justicia. Espíritu Santo, sé Tú mismo nuestra recompensa.

Cordero de Dios, que borrar el pecado del mundo.

R. Derrama en nuestras almas los dones del Espíritu Santo.

Cordero de Dios, que borrar el pecado del mundo.

R. Envíanos tu Espíritu Santo.

Cordero de Dios, que borras el pecado del mundo.

R. Infúndenos el Espíritu de sabiduría y devoción.

V. Ven, oh Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles.

R. Y enciende en ellos en fuego de tu amor.

Oración

Oh Dios, que has iluminado los corazones de tus hijos con la luz del Espíritu Santo, haz que seamos dóciles a tu Espíritu para gustar siempre el bien y gozar de su consuelo. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Consagración al Espíritu Santo.

¡Oh Espíritu Santo!, recibe la consagración perfecta y absoluta de todo mi ser. Dígnate ser en adelante, en cada uno de los instantes de mi vida y en cada una de mis acciones: mi Director, mi Luz, mi Guía y mi fuerza. Yo me abandono sin reserva a tus operaciones divinas y quiero ser siempre dócil a tus inspiraciones. ¡Oh Espíritu Santo!, transfórmame, con María y en María, en Cristo Jesús, para gloria del Padre y salvación del mundo. Amén.

Preces en favor de los Sacerdotes.

V. A nuestro Santo Padre el Papa N.
R. dale, Señor, tu corazón de Buen Pastor.
V. A los sucesores de los Apóstoles.
R. dales (Señor) solicitud paternal por sus sacerdotes
V. A los Obispos puestos por el Espíritu Santo.
R. compromételos con sus ovejas (Señor)
V. A los párrocos.
R. enséñales a servir y ano desear ser servidos (Señor)
V. A los confesores y directores espirituales.
R. hazlos (Señor) instrumentos dóciles de tu Espíritu
V. A los que anuncian tu palabra.
R. que comuniquen espíritu y vida (Señor)
V. A los asistentes de apostolado seglar.
R. que lo impulsen con su testimonio (Señor)
V. A los que trabajan por la juventud.
R. que la comprometan contigo (Señor)
V. A los que trabajan entre los pobres.
R. haz que te vean y te sirvan en ellos (Señor)
V. A los que atienden a los enfermos.
R. que les enseñen el valor del sufrimiento (Señor)
V. A los sacerdotes pobres.
R. socórrelos (Señor)
V. A los sacerdotes ancianos.
R. dales alegre esperanza (Señor)
V. A los tristes y afligidos.
R. consuélalos (Señor)
V. A los sacerdotes turbados.
R. dales tu paz (Señor)
V. A los que están en crisis.
R. muéstrales tu camino (Señor)
V. A los calumniados y perseguidos.
R. defiende su causa (Señor)
V. A los sacerdotes tibios.
R. inflámalos (Señor)
V. A los desalentados.
R. reanímalos (Señor)
V. A los que aspiran al sacerdocio.
R. dales la perseverancia (Señor)
V. A todos los sacerdotes.
R. dales la fidelidad a ti y a tu Iglesia (Señor)
V. A todos los sacerdotes.
R. dales obediencia y amor al Papa (Señor)
V. Que todos los sacerdotes,
R. sean uno como Tú y el Padre (Señor)
V. Que todos los sacerdotes.
R. promuevan la justicia con que Tú eres justo (Señor)
V. Que todos los sacerdotes.
R. colaboren en la unidad del presbiterio (Señor)
V. Que todos los sacerdotes llenos de ti.
R. vivan con alegría en el celibato (Señor)
V. A todos los sacerdotes.
R. dales la plenitud de tu Espíritu y transfórmalos en ti (Señor).

De manera especial te ruego por aquellos sacerdotes por quienes he recibido tus gracias: el sacerdote que me bautizó, lo que han absuelto mis pecados reconciliándome contigo y con tu Iglesia. Aquellos en cuyas misas he participado y que me han dado tu cuerpo en alimento. Los que me han transmitido tu Palabra y los que me han ayudado y conducido hacia ti.

Fórmula breve

A todos los sacerdotes, transfórmalos en ti, Señor. Que el Espíritu Santo los posea, y que por ellos renueve la faz de la tierra.

Oración

Divino Corazón de Jesús, Corazón lleno de celo por gloria de tu Padre, te rogamos por todos los sacerdotes. Por tu Espíritu Santo llénalos de fe, de celo y de amor.

Así sea.

Oración para Ofrecer la Eucaristía por los Sacerdotes.

Padre Celestial, para la mayor gloria de tu Santo Nombre, te ofrecemos el Verbo Encarnado que acabamos de recibir en el Sacramento de su Amor, y en quien tienes todas tus complacencias. Nos ofrecemos en su unión por manos de María Inmaculada, por la santificación y multiplicación de tus sacerdotes. Derrama en ellos tu Divino Espíritu, enciéndelos en amor a la cruz y haz muy fecundo su apostolado.

Fórmula de Profesión Religiosa.

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Padre Celestial, impulsado por el firme deseo de responder a tu llamado y queriendo glorificarte sobre la tierra, me consagro plenamente a seguir más de cerca a Jesucristo, tu hijo, Sacerdote y Víctima, y a trabajar por extender el reinado del Espíritu Santo en el mundo entero.

Para la primera profesión

Por tanto yo, N., delante de la Iglesia, representada por el P. N., con mis hermanos aquí presentes, hago a ti, Dios omnipotente, por un año, los votos de castidad, pobreza y obediencia en la Congregación de los Misioneros del Espíritu Santo, según sus Constituciones.

Para las renovaciones temporales

Por tanto yo, N., delante de la Iglesia, representada por el P. N., con mis hermanos aquí presentes, renuevo a ti, Dios omnipotente, por un año, los votos de castidad, pobreza y obediencia en la Congregación de los Misioneros del Espíritu Santo, según sus Constituciones.

Para los votos perpetuos

Por tanto yo, N., delante de la Iglesia, representada por el P. N., con mis hermanos aquí presentes, hago a ti, Dios omnipotente, para siempre, los votos de castidad, pobreza y obediencia en la Congregación de los Misioneros del Espíritu Santo, según sus Constituciones.

Para las renovaciones de devoción: Navidad, Pentecostés…

Por tanto yo, N., delante de la Iglesia, representada por el P. N., con mis hermanos aquí presentes, renuevo a ti, Dios omnipotente, los votos de castidad, pobreza y obediencia en la Congregación de los Misioneros del Espíritu Santo, según sus Constituciones.

Padre Santo, infunde en mí tu Espíritu de santidad, que me impulse hacia la perfección de la caridad para ser, en Cristo, víctima viva para tu alabanza y servicio de la Iglesia.

María, Madre de Cristo, Sumo y Eterno Sacerdote, por los dolores que padeciste sobre todo en los años de tu soledad, alcánzame las gracias que necesito para ser fiel a los sagrados compromisos que acabo de contraer.

Oración por mi Comunidad.

Padre, hoy quiero pedirte por mis hermanos de comunidad.

Tú los conoces personalmente, conoces su nombre y apellido, sus virtudes y sus defectos, su fortaleza y sus debilidades; sabes toda su historia; los aceptas como son y los vivificas con tu Espíritu.

Tú, Señor, los amas no porque sean buenos, sino porque son hijos tuyos.

Enséñame a quererlos de verdad, a imitación de Jesucristo Sacerdote y Víctima, no por sus palabras o por sus obras, sino por ellos mismos, descubriendo en cada uno, especialmente en los más débiles, el misterio de tu amor infinito.

Te doy gracias, Padre, porque me has dado hermanos. Todos son un regalo para mí, un verdadero sacramento, signo sensible y eficaz de la presencia de tu Hijo.

Dame la mirada de Jesús para contemplarlos, y dame su corazón para amarlos hasta el extremo, porque también yo quiero ser para ellos, sacramento vivo de la presencia de Jesús.

Oración por la extensión de las Obras de la Cruz.

Padre Santo, por intercesión de la siempre Virgen Santa María de Guadalupe, te pedimos que derrames la abundancia de tu Espíritu sobre las Obras de la Cruz, a fin de que el mensaje de santidad que tu Hijo comunicó a la Iglesia por medio de tu Sierva María concepción Cabrera de Armida, se extienda a través de ellas por todo el mundo, ara tu mayor gloria, consuelo del Sagrado corazón de Jesús y reinado del Espíritu Santo. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Jesús, Salvador de los hombres, ¡sálvalos!

Himno de la Congregación de los MM.Sp.S.

Oasis dichoso, aunque batalles, alza tu frente, nunca desmayes; siempre valiente toma la cruz, sigue las huellas de tu Jesús.

Entre las luchas que a veces tengas sigue adelante, no te detengas; fija tu vista en tu Jesús que dio la vida por ti en la cruz.

Muéstrate firme en la batalla, quien a Dios tiene nunca desmaya; toma por norte, amparo y guía, a la sin mancha Virgen María.

El sufrimiento mira propicio, toma las armas del sacrificio; la cruz bendita sea tu blasón, todo tu anhelo la humillación.

Mas si la guerra te contraría, mira la estrella, invoca a María; siempre apoyado en tu Jesús, vive enclavado sobre la cruz.

Dolor, pureza, formen tu ser, cifra tu dicha en padecer, buscando siempre con ambición renunciamiento y humillación.

ORACIÓN PARA EL SEXENIO 2010 – 2016

Padre bueno Ponemos bajo tu mirada amorosa el camino provincial hacía el 2016.
Reaviva en cada uno el amor a nuestra hermosa vocación, para que nuestra vida religiosa sea memoria viviente de Jesucristo tu Hijo, y así colaboremos con Él en la construcción del pueblo sacerdotal.

Jesús sacerdote Victíma Que desde tu corazón contemplativo y solidario, podamos cultivar:
– un talante evangélico por vivir en discernimiento, que nos lleve en todo, ante todo y sobre todo, a buscar la voluntad del Padre;
– una audacia evangélica para colaborar con el Espíritu Santo en la urgente tarea de suscitar en los jóvenes el deseo de optar por Ti y de seguirte como Misioneros del Espíritu Santo,
– una radicalídad evangélica para caminar hacia un estilo de vida solidario que sea presencia de tu cercanía y misericordia, especialmente de los que sufren y de los Pobres.

Espíritu santo Señor y dador de vida fortalece y guía los pasos de nuestra Provincia. Ayúdanos para que, desde una profunda revitalización en nuestra consagración, trabajemos juntos en la consolidación de los proyectos provinciales y así ofrezcamos un servicio generoso a la Iglesia y a la sociedad, unidos por el carisma heredado de Félix y Conchita.

María Madre de la Iglesia nacida en Pentecostés, intercede por nosotros, para que desde nuestra propia situación, correspondamos a la misión que se nos ha encomendado.

¡Jesús Salvador de los Hombres, Sálvalos!

ORACIÓN DURANTE EL AÑO JUBILAR 1914-2014 (Laicos)

Padre Celestial.
Tú bendijiste a Conchita con una profunda vida espiritual y la guiaste para que a través de ella otros crecieran en su relación con Cristo.
Tú llamaste al Padre Félix a ser el fundador de los Misioneros del Espíritu Santo y para que hiciera a Jesús el centro de su vida.
Inspíranos, como los inspiraste a ellos, para ser hoy verdaderos discípulos de Cristo, nuestro Sacerdote Misericordioso, a fin de que seamos hombres y mujeres enamorados de Dios y dedicados a servir a los demás. Ayúdanos a ser contemplativos y a descubrirte en nuestra vida diaria.
Ayúdanos a encontrar las maneras de llevar tu compasión a nuestro mundo, especialmente a los pobres, los enfermos, los marginados y a quienes se sienten derrotados.
Danos generosidad para servir a la Iglesia, tu pueblo, sacerdotal.
Que este Año Jubilar sea para nuestra familia espiritual un año de gracia y conversión, y, para quienes están cerca de nosotros, un tiempo de abundantes bendiciones.
Que la visión de Conchita y la misión de Félix resuenen en nuestras mentes y corazones y sean el regalo que compartamos con el mundo.
Por Cristo nuestro Señor:
Amén.

ORACIÓN POR EL CENTENARIO DE LA CONGREGACIÓN (MM.Sp.S.)

Padre de bondad, te alabamos por estos cien años que nos has permitido vivir en la Iglesia.

GRACIAS por la inspiración que diste a Concepcion Cabrera de Armida, enamorada de Jesucristo; gracias por el celo apostólico de Félix de Jesús, el del incontrolable amor, a quien elegiste y formaste para que fuera nuestro “molde”; gracias por Ramón Ibarra, convencido de la Espiritualidad de la Cruz y de la necesidad de que existiéramos para el servicio de la Iglesia.

PERDONA nuestras negligencias, faltas y pecados a lo largo de estos cien años.

DANOS la gracia de vivir plenamente confiados en ti y realizando tu voluntad; vivir con «los pies en el suelo, el corazón en el sagrario y el alma en el Corazón de María», como nos recomendó Nuestro Padre.

CONCÉDENOS ver por los ojos de Jesús, vivir la atención amorosa, ser hombres sacrificados y discípulos-misioneros, como María.

DANOS tu Espíritu, para que de verdad seamos «ante todo contemplativos y después hombres de acción»; contemplativos de tu Rostro y de los nuevos rostros de tu Hijo que encontramos en el mundo, en los pobres, en quienes sufren; hombres de acción que extiendan «el reinado del Espíritu Santo, construyendo el Pueblo Sacerdotal, generando procesos de santidad e impulsando el compromiso de solidaridad».

Y BENDÍCENOS con buenas y abundantes vocaciones, para que la Congregación continue sirviendo a la Iglesia y al mundo colaborando con Jesucristo en la salvación de la humanidad.

Amén.

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