PALABRAS PARA EL CAMINO

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23 de septiembre de 2016

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SAN PÍO DE PIETRELCINA,
presbítero

Nació en 1887 en Pietrelcina, Italia. Fue presbítero de la Orden de Hermanos Menores Capuchinos, y vivió en el convento de San Giovanni Rotondo, en Apulia. El padre Pío fue un generoso dispensador de la misericordia divina; se dedicó incansablemente a la dirección espiritual y la administración del sacramento de la Penitencia, mostrando una atención particular hacia los pobres y los enfermos. Buscó una identificación cada vez mayor con Cristo crucificado, para colaborar en la obra de la redención. Terminó su peregrinación terrena el 23 de septiembre de 1968.

Eclesiastés 3,1-11

Hay un tiempo para cada cosa.

Todo tiene su tiempo y sazón, todas las tareas bajo el sol: tiempo de nacer, tiempo de morir; tiempo de plantar, tiempo de arrancar; tiempo de matar, tiempo de sanar; tiempo de derruir, tiempo de construir; tiempo de llorar, tiempo de reír; tiempo de hacer duelo, tiempo de bailar; tiempo de arrojar piedras, tiempo de recoger piedras; tiempo de abrazar, tiempo de desprenderse; tiempo de buscar, tiempo de perder; tiempo de guardar, tiempo de desechar; tiempo de rasgar, tiempo de coser; tiempo de callar, tiempo de hablar; tiempo de amar, tiempo de odiar; tiempo de guerra, tiempo de paz. ¿Qué saca el obrero de sus fatigas? Observé todas las tareas que Dios encomendó a los hombres para afligirlos: todo lo hizo hermoso en su sazón y dio al hombre el mundo para que pensara; pero el hombre no abarca las obras que hizo Dios desde el principio hasta el fin. Palabra de Dios

Lucas  9,18-22

Tú eres el Mesías de Dios. Es necesario que el Hijo del hombre sufra mucho. 

Una vez que Jesús estaba orando solo, en presencia de sus discípulos, les preguntó: «¿Quién dice la gente que soy yo?»
Ellos contestaron: «Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros dicen que ha vuelto a la vida uno de los antiguos profetas.»
Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?»  Pedro tomó la palabra y dijo: «El Mesías de Dios.»
Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie. Y añadió: «El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día.» Palabra del Señor

Capilla de Nuestra Señora de las Américas. Misa de 19,00.

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Homilía 

Gracias 

2016-09-23

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