PALABRAS PARA EL CAMINO

Inicio » El Eco de la Palabra » 3 de noviembre de 2016

3 de noviembre de 2016

Follow PALABRAS PARA EL CAMINO on WordPress.com

Palabras para el Camino en Telegram

SAN MARTÍN DE PORRES,
religioso

Hijo ilegítimo de un caballero español, “Martinico” era mulato, lo cual le
valió muchas discriminaciones. En el convento de los dominicos de Lima
solamente fue admitido como hermano lego, sin posibilidad de recibir el
Orden sacerdotal. Le dieron el cargo de enfermero, pero fue también excelente catequista, que se inspiraba en su vida de oración, especialmente nocturna (1579-1639).

Filipenses 3, 3-8a

Lo que para mí era ganancia lo consideré pérdida comparado con Cristo
Hermanos: Los circuncisos somos nosotros, que damos culto con el Espíritu de Dios, y que ponemos nuestra gloria en Cristo Jesús, sin confiar en la carne. Aunque, lo que es yo, ciertamente tendría motivos para confiar en la carne, y si algún otro piensa que puede hacerlo, yo mucho más: circuncidado a los ocho días de nacer, israelita de nación, de la tribu de Benjamín, hebreo por los cuatro costados y, por lo que toca a la ley, fariseo; si se trata de intransigencia, fui perseguidor de la Iglesia, si de ser justo por la ley, era irreprochable.

Sin embargo, todo eso que para mí era ganancia lo consideré pérdida comparado con Cristo; más aún, todo lo estimo pérdida comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por él lo perdí todo, y todo lo estimo basura con tal de ganar a Cristo. Palabra de Dios. 

Lucas 15, 1-10

Habrá alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta
En aquel tiempo se acercaban a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los letrados murmuraban entre ellos: “Ese acoge a los pecadores y come con ellos”. Jesús les dijo esta parábola: “Si uno de vosotros tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la descarriada hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros muy contento; y al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos para decirles: “¡Felicitadme!, he encontrado la oveja que se me había perdido”. Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse.

Y si una mujer tiene diez monedas y se le pierde una, ¿no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, reúne a las amigas y vecinas para decirles “¡Felicitadme!, he encontrado la moneda que se me había perdido”. Os digo que la misma alegría habrá entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta”. Palabra del Señor. 

Capilla de Nuestra Señora de Lourdes. Misa de 19,00

Inicio 

Homilía 

Gracias 

2016-11-03

A %d blogueros les gusta esto: