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23 de septiembre de 2017

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SAN PÍO DE PIETRELCINA,
presbítero

Nació en 1887 en Pietrelcina, Italia. Fue presbítero de la Orden de Hermanos Menores Capuchinos, y vivió en el convento de San Giovanni Rotondo, en Apulia. El padre Pío fue un generoso dispensador de la misericordia divina; se dedicó incansablemente a la dirección espiritual
 y la administración del sacramento de la Penitencia, mostrando una atención particular hacia los pobres y los enfermos. Buscó una identificación cada vez mayor con Cristo crucificado, para colaborar en la obra de la redención. Terminó su peregrinación terrena el 23 de  septiembre de 1968.

1 Timoteo 6,13-16

Guarda el mandamiento sin mancha, hasta la manifestación del Señor

Querido hermano: En presencia de Dios, que da la vida al universo, y de Cristo Jesús, que dio testimonio ante Poncio Pilato con tan noble profesión: te insisto en que guardes el mandamiento sin mancha ni reproche, hasta la manifestación de nuestro Señor Jesucristo, que en tiempo oportuno mostrará el bienaventurado y único Soberano, Rey de los reyes y Señor de los señores, el único poseedor de la inmortalidad, que habita en una luz inaccesible, a quien ningún hombre ha visto ni puede ver. A él honor e imperio eterno. Amén. Palabra de Dios.

 

Lucas 8,4-15

Los de la tierra buena son los que guardan la palabra y dan fruto perseverando

En aquel tiempo, se le juntaba a Jesús mucha gente y, al pasar por los pueblos, otros se iban añadiendo. Entonces les dijo esta parábola: “Salió el sembrador a sembrar su semilla. Al sembrarla, algo cayó al borde del camino, lo pisaron, y los pájaros se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso y, al crecer, se secó por falta de humedad. Otro poco cayó entre zarzas, y las zarzas, creciendo al mismo tiempo, lo ahogaron. El resto cayó en tierra buena y, al crecer, dio fruto el ciento por uno.” Dicho esto, exclamó: “El que tenga oídos para oír, que oiga.”

Entonces le preguntaron los discípulos: “¿Qué significa esa parábola?” Él les respondió: “A vosotros se os ha concedido conocer los secretos del reino de Dios; a los demás, sólo en parábolas, para que viendo no vean y oyendo no entiendan. El sentido de la parábola es éste: La semilla es la palabra de Dios. Los del borde del camino son los que escuchan, pero luego viene el diablo y se lleva la palabra de sus corazones, para que no crean y se salven. Los del terreno pedregoso son los que, al escucharla, reciben la palabra con alegría, pero no tienen raíz; son los que por algún tiempo creen, pero en el momento de la prueba fallan. Lo que cayó entre zarzas son los que escuchan, pero, con los afanes y riquezas y placeres de la vida, se van ahogando y no maduran. Los de la tierra buena son los que con un corazón noble y generoso escuchan la palabra, la guardan y dan fruto perseverando.” Palabra del Señor. 

Capilla de la Resurrección. Parroquia de la Santa Cruz. Misa de 8,00

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