PALABRAS PARA EL CAMINO

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2 de mayo de 2018

 SAN ATANASIO,
obispo y doctor de la Iglesia

 

Fue obispo de Alejandría (328-373) y su objetivo único fue defender la fe en la divinidad de Cristo, que había definido el Concilio de Nicea, pero que por dondequiera se controvertía. Ni el poco valor de los obispos, ni las trampas de la policía, ni sus cinco destierros, pudieron acabar con su valor, ni mucho menos con su amor al Señor Jesús, Dios hecho hombre.

Hechos 15,1-6

Se decidió que subieran a Jerusalén a consultar a los apóstoles y presbíteros sobre la controversia

En aquellos días, unos que bajaron de Judea se pusieron a enseñar a los hermanos que, si no se circuncidaban conforme a la tradición de Moisés, no podían salvarse. Esto provocó un altercado y una violenta discusión con Pablo y Bernabé; y se decidió que Pablo, Bernabé y algunos más subieran a Jerusalén a consultar a los apóstoles y presbíteros sobre la controversia. La Iglesia los proveyó para el viaje; atravesaron Fenicia y Samaría, contando a los hermanos cómo se convertían los gentiles y alegrándolos mucho con la noticia. Al llegar a Jerusalén, la Iglesia, los apóstoles y los presbíteros los recibieron muy bien; ellos contaron lo que Dios había hecho con ellos.

Pero algunos de la secta de los fariseos, que habían abrazado la fe, intervinieron, diciendo: “Hay que circuncidarlos y exigirles que guarden la ley de Moisés.” Los apóstoles y los presbíteros se reunieron a examinar el asunto. Palabra de Dios. 

Juan 15,1-8

El que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento mío que no da fruto lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto. Vosotros ya estáis limpios por las palabras que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará. Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos.” Palabra del Señor. 

Capilla de Guadalupe. Parroquia de la Santa Cruz. Misa de 9,00.

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