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“Estándar y sin dirección hidráulica”

El coche¿Recuerdan?… ¿Sábado, 15 de Diciembre?… ¿Instalaciones de la Casa Santa Cruz en México, D.F.?…

Tuvimos nuestro encuentro para celebrar el 55º aniversario de vida del P. Rafa y el de muchos otros más que cumplimos años en diciembre y, en general, la vida de todos nosotros que es un don y un regalo para todos los que están a nuestro lado.

En nuestra EUCARISTÍA de acción de gracias, manejamos un SÍMBOLO que ahora quiero recordaros para que ninguno de nosotros pierda de vista ¿CÓMO está llevando a cabo su vida y qué NECESITA HACER para ir mejorando más y más cada una de las relaciones que normalmente vive y que, muchas veces, se VIVEN EN AUTOMÁTICO.

Presentamos el símbolo de un COCHE pero un coche peculiar: un coche normalito, de los antiguos, de los que ya casi ni se encuentran en el mercado, un coche SIN DIRECCIÓN HIDRAÚLICA y SIN el AUTOMÁTICO para el cambio de las velocidades.

Ahí fuimos compartiendo cómo muchas veces y con el paso del tiempo, nuestras relaciones van avanzando como si fueran en un coche automático y con dirección hidraúlica, es decir, NO les prestamos mucha atención. El coche casi hace todo: no tenemos que cambiar de marchas o velocidades, no tenemos que esforzarnos gran cosa para mover el volante… nuestras relaciones “AHÍ VAN” sin que les prestemos mucha atención. Pasan los meses, los años… y “AHÍ VAN“…

Entonces, a cada uno de nosotros, se nos ofreció un coche chiquitito como símbolo que traía también pegadas las palabras que ya habíamos visto en el coche de cartón grande: “NO AUTOMÁTICO – CON VELOCIDADES MANUALES  //  SIN DIRECCIÓN HIDRAÚLICA“… para que nos recordáramos todo el tiempo a nosotros mismos que todas las relaciones que nos rodean: la de nuestra espos@, la de nuestros hij@s, nuestros grupos y comunidades, nuestro trabajo, nuestros amig@s, etc… TODAS… requieren de un esfuerzo, no caminan solas, hay que dedicarles tiempo, hay que invertir en ellas, unas veces más, otras menos… pero hay que estar atentas a ellas. Es necesario que nos planteemos cada una y decidamos que velocidad tenemos que ponerle a cada una de ellas: 1ª si estoy en un momento en que tengo que ir despacito en ella porque vivo un momento delicado y tengo que prestarle mucha atención; o 5ª si en este momento no le tengo que dedicar atención porque camina lisa, como pez en el agua… y así ir haciendo con cada relación de nuestra vida… SITUARLA en una velocidad determinada según sea la atención y necesidad que tiene en este momento de mi atención y cuidados.